Coral Cuchilla


A través de estos años dejó sus huellas en un largo camino que muchos recorrieron unidos por la alegría de cantar. Y como todo camino que se recorre, a la vera, los paisajes van cambiando, fueron cambiando los tiempos, los coreutas, los coros visitantes, el concierto y los espacios físicos.

En el año 1981 se comenzó formando parte de lo que se denominó “semana de las artes” y se realizaba en el Club Suizo de esta localidad. Una noche de la semana era exclusiva para la actuación de coros. Y como todo cambia, ésta semana de las artes luego se transformó en “Coral Cuchilla” que condensó una noche de canto de diversas agrupaciones corales, realizándose en la capilla de la Iglesia Evangélica Suiza.

Buscando un espacio físico más amplio y de acústica aceptable dentro del Instituto Línea Cuchilla, se terminó transformando parte del taller en una “sala de conciertos”, con la colaboración de los colegas de este sector. Fue la oportunidad de combinar el canto con otras ramas del arte como la decoración y ambientación que con gran entusiasmo y creatividad se lograba, con ayuda de profesores de arte, arquitectos, pintores, viveristas, carpinteros, entre otros colaboradores.

Algunas aperturas del evento fueron realizadas por bailarinas, grupos de baile, grupos vocales e instrumentales, títeres, proyecciones etc., integrándose así diferentes formas de expresión artística.

El Primer Concierto Internacional fue en el año 1982 con la actuación de los coros de Santa Amelia del Uruguay, el coro Polifónico de San Francisco, Córdoba y agrupaciones locales. A partir de ese año los siguientes conciertos contaban con la actuación de coros del país y del extranjero como Italia, España, Alemania, Chile, Paraguay, Uruguay y Brasil.

En el año 2002 se concretó el sueño de una comunidad educativa de contar con un Salón de Usos Múltiples. Esto ayudó a la realización del espectáculo.

Este evento lleva varios meses de organización. Grandes esfuerzos por parte de los coros visitantes y de los que trabajan para que esto sea una realidad, únicamente posible gracias a la colaboración de colegas del I.L.C, personal en general, directivos, amigos, empresas y comercios auspiciantes, la comunidad de Ruiz de Montoya y sobre todo la constancia y entusiasmo de los alumnos coreutas, sabiendo de la fidelidad y participación del público que año tras año premia el esfuerzo con su asistencia y sus aplausos.

 

 

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